Club Firestone muere de abandono

  • Albergó campeonatos y torneos deportivos y actividades recreativas durante más de tres décadas, pero en manos de «Álix Neumáticos de Venezuela» agoniza «por falta de presupuesto»
Redacción Central

Fotoleyenda: Imagen de otros tiempos, cuando los campos del Club Firestone albergaban uno tras otro y día tras día campeonatos y torneos deportivos, competencias recreativas y actividades sociales. Foto: Enlace Deportivo.

Sábado 23 de enero de 2021

El Club Firestone muere de abandono.

La «revolución» obligó a marcharse a los empresarios extranjeros y nacionales de la fábrica de cauchos que por más de tres décadas condujeron una producción exitosa que mantenía impecables los campos deportivos y las instalaciones sociales.

Ahora no sirven para nada y para nadie, ni la fábrica ni el club, porque las acciones de Bridgestone Firestone fueron a parar a manos de un grupo enchufado llamado «Álix Neumáticos de Venezuela C.A.» que no tiene presupuesto para el mantenimiento del club, según fuentes conocedoras del tema.

«El bloqueo criminal», señalarán los oficialistas.

Hasta hace poco los campos deportivos albergaban día tras día y uno tras otro campeonatos, torneos y copas de béisbol, softbol, baloncesto y otros deportes. Ligas deportivas tenían aquí sus sedes o al menos algún equipo, en categorías desde pre-infantiles hasta de «veteranos».

Las instalaciones sociales eran sitio de encuentro para trabajadores y grupos externos para realizar fiestas, reuniones, conversatorios, foros, concursos, bailes, conciertos, toques, presentaciones y para las competencias organizadas o improvisadas de bolas criollas, dominó y hasta «ajilei» o «carga la burra». Y para tomarse las frías o el escocés.

Francisco Caverzán y su equipo dirigieron el club desde 1992 para que fuera testigo de parte de la historia deportiva carabobeña, para que jugaran y compitieran allí carricitos que luego llegaron a ser hasta peloteros de grandes ligas, o triunfadores en diferentes áreas del comercio o la empresa, de la vida social.

Ahora nada le pone un «bloqueo» al monte, a las aguas negras, al paso del tiempo. «No hay presupuesto».

El régimen sigue empeñado en destruir todo en Venezuela.

Compartir