Hay un venezolano con asilo político en EEUU entre 85 presos tras operación antidrogas

La llamada «Operación Flying Ice» condujo a la confiscación de drogas valoradas en $12.8 millones

REDACCIÓN CENTRAL

El venezolano Vicente Luis Carranza Basanta es uno de los 85 detenidos durante la llamada “Operación Flying Ice”, que durante dos años investigo a una red que enviaba maletas con anfetaminas y cocaína comprando «boletos fantasma» de vuelos entre Los Ángeles, California, y Winter Haven, Florida.

Carranza gozaba de asilo político en Estados Unidos. La droga incautada (metanfetamina y cocaína) está valorada en $12.8 millones de dólares, informó la oficina del alguacil del condado de Polk, en Florida.

En un comunicado explicaron que la investigación comenzó en septiembre de 2020, cuando los agentes ejecutaron una orden de registro en Winter Haven e incautaron una libra de metanfetamina.

El 20 de abril de 2022 los detectives acordaron comprar un kilogramo de cocaína al venezolano Vicente Luis Carranza Basanta, de 40 años, en Lake Wales.

Entregó 1,012 gramos de la droga dentro de una cubierta de cuero negro con Zipper para Biblia.

Carranza Basanta fue inmediatamente detenido y acusado de tráfico de cocaína, conspiración para traficar cocaína, posesión de vehículo para tráfico de drogas y posesión de parafernalia de drogas.

Fue llevado a la cárcel del condado de Polk, pero fue dejado en libertad bajo fianza el 25 de mayo de 2022.

Pagó una fianza por un monto de $105,500 y se le colocó un monitor GPS en el tobillo.

“Él está aquí, de Venezuela, con asilo político. ¿Escucharon eso?” dijo el alguacil Grady Judd durante la conferencia de prensa. “Aparentemente, su exesposa, que ya no está con él, ya no está aquí, era reportera de noticias de la oposición en Venezuela. Entonces, cuando el nuevo partido político llegó, ella estaba asustada, y, ¿adivinen qué? Él huyó hacia los Estados Unidos”.

Él todavía está aquí legalmente, con asilo… Yo digo que lo regresemos” concluyó.

Carranza Basanta, a través de un perfil de Facebook del Movimiento Resistencia Utah, ofrecía oportunidades de empleo a hispanoparlantes que desearan superarse y trabajar en una «Oficina de Educación y Servicios Financieros».

El comunicado sobre la «Operación Flying Ice»

La “Operación Flying Ice” en el condado de Polk, Florida, arrestó a 85 presuntos traficantes de drogas, incluidos seis cabecillas, según la policía.

Dicha investigación antidrogas encubierta, que duró dos años, arrojó un saldo de 85 personas arrestadas, entre ellas seis narcotraficantes jefes de pandillas, según reportó la policía del Condado Polk.

La llamada “Operación Flying Ice”, en la que participaron agencias en la Florida, California y Tennessee, condujo a la confiscación de drogas valoradas en $12.8 millones, entre ellas, 268 libras de metanfetamina y 31 libras de cocaína, de acuerdo con un comunicado de la Policía de Polk fechado este 19 de agosto.

La investigación comenzó en septiembre de 2020 con el decomiso de una libra de metanfetamina en Winter Haven, a unas 50 millas al suroeste de Orlando, según la policía.

En febrero de 2022 las agencias iniciaron una investigación con grabaciones y empezaron a interceptar las comunicaciones de los sospechosos involucrados con la red de tráfico.

“Los detectives entregaron 14 órdenes de registro en Auburndale, Davenport, Polk City, Lake Wales, Winter Haven, y Riverview, Florida, así como en Fresno, California”, señaló el comunicado de prensa.

Gracias a la minuciosa pesquisa, la policía capturó a 85 personas y emitió órdenes de arresto a nombre de otras tres.

De los 85 detenidos, seis “jefes de pandillas” terminaron arrestados, entre ellos un hombre de 32 años acusado de matar a una persona cuando chocó contra una gasolinera de Marathon, Florida, a unas 100 millas al sur de Miami, según el comunicado.

Además, las autoridades decomisaron unas 180 libras de marihuana, 3.4 libras de MDMA, 68 píldoras Xanax, 173 píldoras de Oxicodona, 49 armas de fuego, tres granadas “no activas”, dos chalecos antibalas, una motorcicleta robada, y $235,000 en efectivo.

“Estos sujetos han tenido problemas con la ley otras veces”, dijo Grady Judd, jefe de la policía del Condado Polk, durante una conferencia de prensa grabada que se colgó en la página de Facebook de la policía.

“Estos individuos no son jovencitos de secundaria que decidieron portarse mal un fin de semana, sino delincuentes curtidos, en su mayoría”.

Muchas de las drogas se detectaron en equipajes, que con frecuencia se despacharon en vuelos sin pasajeros acompañándolos, dijo Judd durante la conferencia de prensa.

Algunos contrabandistas compraban “boletos fantasmas”, lo que quiere decir que pagaban el boleto, facturaban el equipaje, y nunca tomaban el vuelo, dijo Judd.

Otros vuelos tenían a bordo delincuentes “con mucha experiencia” y “muy listos” que se bajaban de los aviones y desaparecían sin ser detectados, dijo.

Judd dijo que muchos de los contrabandistas se jactaban de cómo escondían los narcóticos en sus equipajes, que en muchos casos volaban desde el Aeropuerto Internacional de Los Angeles (LAX) antes de llegar a Orlando.

“En una aerolínea, seis maletas con esta droga se contrabandearon a Orlando”, dijo Judd, de pie al lado de docenas de bolsas plásticas llenas de un polvo blanco. “Ni siquiera arrojaron un par de prendas de ropa interior en las maletas para actuar como si estuvieran escondiendo las drogas”.

Entre las drogas que se confiscaron aparecen 6.8 onzas de fentanilo, una cantidad que en la calles se vende en más de $26,000, dijo la policía.

El fentanilo es un opioide sintético, más fuerte que la morfina, que puede ocasionar la muerte, sobre todo cuando se mezcla con las drogas que se venden en la calle.

“Dos miligramos de fentanilo pueden ser una sobredosis mortal”, dijo Judd.

Judd observó que por lo menos dos casos de sobredosis tuvieron lugar durante la pesquisa de dos años, entre ellas la muerte de un familiar de uno de los jefes pandilleros.

Judd le dijo a los pasajeros que debían estar agradecidos por las medidas de seguridad que tienen que pasar si viajan por avión.

“Cuando oigo a alguien quejarse y protestar por tener que pasar por los escáneres y la seguridad”, dijo, lo primero que pienso es que si están bien de la cabeza. ¿No se dan cuenta que los estamos manteniendo a salvo, que estamos protegiéndoles la vida”.

Compartir